martes, 17 de agosto de 2010

Ala, inmortalizado queda.

























Llego a casa de la pizzería y pienso que a estas horas, aún lucharíamos contra el sueño por disfrutar de unos minutos más juntos, Alfonso todavía le regatearía a Roberto que si le toca Gavilan o Paloma, se queda un rato más. Dr Love, directamente se dormiría cómo un Fakir sobre un sillón invadido por una pesadilla en la que tiene que ir en coche a Murcia a por toneladadas de Músicos.

No voy a olvidar a Pierre partiéndose la caja de risa oyendo las aventuras de los Murci y los Murcias, oyendo a Pablo cómo al rededor de un fuego, en la bien llamada casa de la palmera. "Esto es una señora palmera". Dijo Jarauta hijo nada más entrar. Porque de Jarauta's padres, qué decir. Sólo la piedra con cara de mandril sabe la verdad de todo esto.

Ha sido un verdadero placer, y se que todos entre tanta ida y vuelta, tenemos esta sensación digerida a destiempo de haber vivido algo verdadero. No puedo evitar reirme sólo de recordar a Cárdenas sentado en una silla con los labios fruncidos pensando durante el ensayo "pero, qué carajos pasa, todo suena como el orto" pero diciendo: "Muy bien eh, suena bien".

Los animales de la jungla. Tagore puesto de puntillas susurrando la verdad. Un salvavidas y un piano. Una bella cantante de nombre italiano.

Aunque Pierre toque Georgia (ligéramente) a contratiempo - y a mucha honra - aunque Ivan no asuma que va a ser abuelito - aunque Alfonso casi vaya a la carcel por culpa de una menor sospechosa, en serio lo digo: os llevo en el corazón.

jueves, 5 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

sábado, 10 de julio de 2010

jueves, 13 de mayo de 2010

Bat

Entre tanto ruido,
se oye enlazado,
El silencio que marcha.

domingo, 9 de mayo de 2010

La bruja y el arbol



Me estoy quitando, pero sigo montando, de vez en cuando.

viernes, 5 de marzo de 2010

La oportunidad de la Libélula.

No deberíais seguir. Lo que buscáis no está en la lectura. Así jamás lo vais a encontrar. No es tiempo para remordimientos sólo sabedlo: aquí cómo mucho si tenéis suerte podéis encontrar una flecha - el cartel de la mano con el dedo apuntando hacia la verdad - la puerta hacia otro lugar, que es el espacio que buscáis. Que buscáis. Que buscáis. Ya que vais a seguir, mirad la libélula. Cómo si fueran espejos, las libélulas también son una oportunidad. Una oportunidad de despertar. No pertenecemos a este lugar. Fijaos bien en la libélula, observad su sueño cómo si fuera en vosotros en quien sueña. Buscad una señal en su manto. Está formado por todo lo que habéis conocido, hay algo en el lunar de su ala que es irremediablemente vosotros. Habéis visto este dibujo cientos de veces, pero ahora es una libélula, aprovechadla. Despertad. Esforzaros un poco más, es ahora o nunca, mirad cómo hay algo en su cabello que recuerda a todas las cosas que no hicisteis, las cosas que no entenderéis jamás. Estad tranquilos cómo la libélula, tenéis justo lo que necesitáis. Hay algo liberador en el cruce de sus brazos, descubridlo. Estáis muy cerca, fijaos con atención en los dedos de sus manos, no están ahí por casualidad, vosotros los pusisteis allí. Los pusisteis allí para poder acordaros hoy, mientras miráis la libélula, de algo que no podíais olvidar. Sois vuestra propia madre. No os esforcéis por recordar datos inútiles, id a lo esencial, estáis muy cerca, mirad bien la mueca de su boca, no pertenecemos a este lugar; si tenéis miedo a la muerte, moriros ahora, es vuestra oportunidad, esta libélula es la prueba de que la vida no acaba nunca. Mirad de nuevo los patrones de sus alas, haced las paces con ellos. Por última vez, comprobad si se ha movido su rostro, que es el vuestro, lo sabéis. Ahora, va a despertar.


Dibujo: Sandra Gobet