sábado, 14 de mayo de 2016
domingo, 22 de marzo de 2015
domingo, 26 de enero de 2014
Juntos
viernes, 17 de diciembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
En blanco.
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Un espacio en blanco, lo dice todo. Salvo lo que uno quiere esconder cuando dice las cosas.
Y quizás sea lo que uno quiere esconder lo que más dice de alguien cuando habla.
Porque hay que ser muy valiente para llenar un espacio en blanco con todo lo que uno desconoce, dejándose desnudo, pensándose vestido, queriendo esconder lo que salta a la vista. Somos unos magos torpes que por compasión nos seguimos los trucos. Ser distintos o iguales sólo esconde un "¿quien sómos?".
Ser lo que uno sabe no es lo mismo que decir lo que uno es.
En cualquier caso, un espacio en blanco sólo esconde una cosa: todo.
El resto es Amor.
jueves, 7 de octubre de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
Ala, inmortalizado queda.
Llego a casa de la pizzería y pienso que a estas horas, aún lucharíamos contra el sueño por disfrutar de unos minutos más juntos, Alfonso todavía le regatearía a Roberto que si le toca Gavilan o Paloma, se queda un rato más. Dr Love, directamente se dormiría cómo un Fakir sobre un sillón invadido por una pesadilla en la que tiene que ir en coche a Murcia a por toneladadas de Músicos.
No voy a olvidar a Pierre partiéndose la caja de risa oyendo las aventuras de los Murci y los Murcias, oyendo a Pablo cómo al rededor de un fuego, en la bien llamada casa de la palmera. "Esto es una señora palmera". Dijo Jarauta hijo nada más entrar. Porque de Jarauta's padres, qué decir. Sólo la piedra con cara de mandril sabe la verdad de todo esto.
Ha sido un verdadero placer, y se que todos entre tanta ida y vuelta, tenemos esta sensación digerida a destiempo de haber vivido algo verdadero. No puedo evitar reirme sólo de recordar a Cárdenas sentado en una silla con los labios fruncidos pensando durante el ensayo "pero, qué carajos pasa, todo suena como el orto" pero diciendo: "Muy bien eh, suena bien".
Los animales de la jungla. Tagore puesto de puntillas susurrando la verdad. Un salvavidas y un piano. Una bella cantante de nombre italiano.
Aunque Pierre toque Georgia (ligéramente) a contratiempo - y a mucha honra - aunque Ivan no asuma que va a ser abuelito - aunque Alfonso casi vaya a la carcel por culpa de una menor sospechosa, en serio lo digo: os llevo en el corazón.
jueves, 5 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
sábado, 10 de julio de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
La oportunidad de la Libélula.

No deberíais seguir. Lo que buscáis no está en la lectura. Así jamás lo vais a encontrar. No es tiempo para remordimientos sólo sabedlo: aquí cómo mucho si tenéis suerte podéis encontrar una flecha - el cartel de la mano con el dedo apuntando hacia la verdad - la puerta hacia otro lugar, que es el espacio que buscáis. Que buscáis. Que buscáis. Ya que vais a seguir, mirad la libélula. Cómo si fueran espejos, las libélulas también son una oportunidad. Una oportunidad de despertar. No pertenecemos a este lugar. Fijaos bien en la libélula, observad su sueño cómo si fuera en vosotros en quien sueña. Buscad una señal en su manto. Está formado por todo lo que habéis conocido, hay algo en el lunar de su ala que es irremediablemente vosotros. Habéis visto este dibujo cientos de veces, pero ahora es una libélula, aprovechadla. Despertad. Esforzaros un poco más, es ahora o nunca, mirad cómo hay algo en su cabello que recuerda a todas las cosas que no hicisteis, las cosas que no entenderéis jamás. Estad tranquilos cómo la libélula, tenéis justo lo que necesitáis. Hay algo liberador en el cruce de sus brazos, descubridlo. Estáis muy cerca, fijaos con atención en los dedos de sus manos, no están ahí por casualidad, vosotros los pusisteis allí. Los pusisteis allí para poder acordaros hoy, mientras miráis la libélula, de algo que no podíais olvidar. Sois vuestra propia madre. No os esforcéis por recordar datos inútiles, id a lo esencial, estáis muy cerca, mirad bien la mueca de su boca, no pertenecemos a este lugar; si tenéis miedo a la muerte, moriros ahora, es vuestra oportunidad, esta libélula es la prueba de que la vida no acaba nunca. Mirad de nuevo los patrones de sus alas, haced las paces con ellos. Por última vez, comprobad si se ha movido su rostro, que es el vuestro, lo sabéis. Ahora, va a despertar.
Dibujo: Sandra Gobet
sábado, 27 de febrero de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Farandulero
jueves, 25 de febrero de 2010
Le queremos, señor Cobra.
Cumplimiento.

viernes, 19 de febrero de 2010
Folklore's pain
La madre de Jacques utilizaba los libros de la casa cómo anuario. En casi cada uno de ellos hay uno o dos números de teléfono apuntado en las solapas, casi siempre sin el nombre. De manera que no es extraño que diga: "-Jacques, pásame "Le prince des marées" es decir el príncipe de las mareas. Y Jacques le contestaba: "-No me apetece nada hablar con los abuelos". -" Son tus abuelos Jacques, ven aqui ahora mismo o te hincho a palos."
La madre de Jacques lo dice cariñosamente, ella es andaluza.
El padre de Jacques llevaba diez años comiendo lechuga en la mesa redonda y roja de la cocina cuando un día dijo: "-No pienso comer lechuga, nunca me ha gustado la lechuga". Y no volvió a comer lechuga. El es francés.
Tras cruzar el mundo, cómo dice la madre de Jacques (aunque en realidad sólo fue de España a Francia) encontró al padre de Jacques. Es decir, se encontraron.
Veréis, en esta familia el problema no era el amor, era el dinero.
La hermana de Jacques, tenía sus propios problemas y a veces le hacía creer que la pelota fluorescente de su cuarto era mágica y le tenía bastante acojonado con eso. A pesar de cosas como esta, era una buena hermana, pero tenían un serio problema: eran felices.
Su padres decidieron que la única manera de que se recuperarán económicamente sería mandarlos con sus abuelos a España. La hermana de Jacques se fue a estudiar a Granada y Jacques aterrizó en Madrid.
Jacques apuntó en una hoja lo que le gustaba de España y puso: El sol, el mar, la tortilla... puso "El flamenco" pero finalmente lo tachó porque no sabía lo que era y lo había puesto porque no sabía más palabras.
Jacques no era capaz de pronunciar cosas tan difíciles cómo: "Naranja" o "cerrajero". Jacques se sentía morir.
Esta parte de su vida se llama: "Descender al abismo".
Jacques se pregunta si alguna vez entenderá por qué hay que levantarse por las mañanas. Su abuela tenía una técnica de guerra para despertarle transmitida de generación en generación y probablemente fruto de una estupidez milenaria.
1º Primero, entrar de un golpe en le cuarto.
2º Segundo, levantar la persiana de un golpe. Pese a su edad, la malaleche le provee de una inmensa fuerza.
3º Tirar de la sábana de golpe y destaparlo por completo.
Todas las mañanas así. Esto habría deprimido a cualquiera. Pero a una persona tan débil cómo Jacques además le creó una neurosis. Hay una imagen que Jacques jamás se quitará de la cabeza y es la de su padre bebiendo en la oscuridad del salón, sólo, alumbrado por la luz del césped verde de un partido de fútbol. Al padre de Jacques no le gustaba especialmente el fútbol.
Jacques se tira de los coches en marcha para recordar que está vivo. Y se pincha de vez en cuando alguna forma de olvido. Ya desde pequeño le horrorizaban las agujas, ya de pequeño las rompía en cuanto se las clavaban en el brazo para sacarle sangre. Pero uno supera sus miedos.
Un día cinco chicos de la calle se meten con él y él los encara. Estuvieron pegándole hasta que llegó la policía. Pero eso no es lo terrible, lo que va a marcar a Jacques, es que le pegan delante de unas 200 personas que el conoce, en la calle delante del patio de recreo, y nadie, nadie moverá un dedo para defenderle. Jacques piensa que el ser humano es escoria e intenta ahondar en la parte metafísica del tema abriéndose las venas con un radio de bici, pero le preocupa lo que vaya a pasar luego con esa bici, faltándole un radio. Así que prueba a tirarse por la ventana pero la cobardía le salva la vida.
Quizás por eso se mete en peleas siempre que puede porque crecer, duele.
Ha pasado el tiempo y Jacques tiene 20 años, vive en un cuartucho de un piso de Madrid en el que gusta estar con las persianas bajadas todo el día y estudia una carrera a la que nunca va porque no consigue levantarse nunca antes de la una de la tarde. Una vez se despertó a las doce. Para sobrevivir, lo único que sabe cocinar son bocadillos, zumos de fresa en packs de seis, y bolsas de patatas.
Un día Jacques conoce a una mujer de 60 años que pasea a su perro. Es el perro más educado que ha visto nunca, es capaz de pararse en un semáforo y esperar a que se ponga verde para cruzar y se hace el despistado cuando hay que volver a casa.
La señora Candela le ha educado bien. La señora Candela sonríe mucho y a veces lo hace mientras se saca del abrigo una petaca llena de Chinchón, que consigue pasar en los aeropuertos porque se parece mucho al agua.
Jacques vaga por las calles en vez de estudiar y consigue trabajo entregando coronas funerarias. Allí conoce a Pedro. Pedro es su mejor amigo. Pedro es un Imaginante. Pedro dice que la vida es bonita. La señora Candela dice que no te puedes fiar de alguien que no tenga vicios. La señora Candela se mueve con una elegancia que te conmueve. Pedro dice que le encantan los seres humanos. La señora Candela hace las cosas con mucho cuidado pero también con mucha seguridad. La señora Candela no teme la muerte. La señora Candela dice que el boxeador que pelea contra su sombra, es un artista.
Esta parte de la vida de Jacques se llama: "renacimiento".
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Cuando Jacques aterriza en España se confronta a comportamientos que no entiende ni asimila, es decir, los españoles. Su madre solía decirle que los franceses tenían una escoba en el culo. Jacques contestaba: "no se, no los conozco a todos". Los franceses solían decirle que los españoles están siempre durmiendo la siesta. Jacques contestaba:" No se, no los conozco a todos".
Esta es la historia de un niño que lo pierde todo, futuro, familia, ciudad y se va a otro país a vivir con sus abuelos. Crece y teme tanto la muerte como la vida. Su padre es un desconocido. Pero sobre todo, quiere ser libre y piensa que ser libre es hacer lo que quiere. Vivir le parece lo segundo más aburrido después de su abuela.
Dicen que no puedes ayudar una planta a creer pero si hacer que crezca más recta. Jacques sería el equivalente de un bonsái en sesiones de psicoanálisis. Pero le cambia la vida cuando conoce a la señora Candela, sus amigos y a Peri, Pedro, su mejor amigo. Empieza a sospechar que ser libre pasa por reconciliarse con el sufrimiento y ser capaz de levantarse temprano y ser capaz de terminar lo que empieza. También tiene tiempo de fracasar en su relación con Lola. Lola no era la chica más bonita, pero se ponía a brillar cuando Jacques la miraba. Y Jacques sólo se soportaba dentro de los ojos de Lola.
Un día Jacques va a comer a un comedor y una mujer que podría tener la edad de su madre entra en el comedor y abofetea a una chica sin media palabra. Peri y Jacques inventan un nuevo concepto: "las buenas gamberradas". Durante un tiempo, se dedican a poner columpios en las paradas de autobús, triturar los libros para convertirlos en confeti e ir a los bancos a decirle al banquero que le aman. Jacques y Peri trabajan juntos en una funeraria, cerca de la vida. Tienen un héroe secreto al que ambos adoran, no saben su identidad pero va pintando "Animo" por las calles de Madrid. En las paredes, en las papeleras. Peri lleva arrastrando desde hace mucho una crisis personal con su modo de vida: quiere ser libre, viajar, conocer cosas, leer libros, dejar a su novia, dejar su trabajo, dejar su coche. Todo esto gracias a Jacques. Una noche Jacques le dice: "Vete Peri, todo el mundo sabe que el boxeador que lucha contra su sombra, es un artista". El día antes de que Pedro se vaya, subiendo por las escaleras, en el último escalón antes de llegar al cuartucho, hay pintado, de la misma manera que tantas veces lo vio por las calles sin jamás sospechar de nada, la palabra: ánimo.
Peri se ha ido, Jacques se ha quedado huérfano otra vez. La señora Candela le dice que crecer duele. Jacques deja la carrera y empieza a estudiar con la señora Candela, algo totalmente desconocido para él: El tiro con arco, o Kyudo, cómo lo llaman los japoneses.
***
El padre de Jacques, se comunica con su hijo a menudo por teléfono al que toma cómo el mayor mentiroso que ha conocido, después de su mujer.
Jacques es un completo desconocido para su padre. Su padre le ha estado mandando dinero todos los meses y se ha recuperado económicamente. Después de siete años, decide pasar una semana con él. Al padre de Jacques siempre le confunden el apellido en los aeropuertos. Sigue sin saber decir "cerrajero" pero está muy orgulloso de que su hijo si pueda pronunciarlo. Sigue sin entender a qué se dedica su hijo, pero está muy orgulloso de que piense que lo bueno y lo malo está todo junto, mezcladito. Cuando se separaron Jacques pensaba que la vida sólo merecía la pena si eras otra persona, ahora se vuelven a encontrar, y el Padre de Jacques piensa que es un milagro que su hijo se haya convertido en un hombre bueno.
Jacques ya no sueña con ser feliz, ni tampoco tiene deseos, cómo la flecha del arco cuando se dispara, sabe que sólo da en la diana si se apunta al corazón de quien la tira.
jueves, 7 de enero de 2010







