miércoles, 19 de noviembre de 2008

Lejana Julieta.

Hoy echo de menos. Sin dibujar del todo el qué, echo de menos. Echo de menos las manillas de los alfileres y las asas de los platos. También te echo de menos a ti, todas las mujeres que he amado. Echo de menos una infancia diferente - qué se yo - el bigote que nunca tuve. Me da por echar y lo echo todo, como un vómito. No esperaba escribir "vómito", pero algo hay, para qué negarlo. Hoy echo de menos las fotos en las que no salgo: la poesía barata. Echo de menos las hamburguesas, los perros de cinco patas. Hoy echo de menos dormir a tu lado, y me pregunto si tú me echaras de menos.

Hoy es uno de esos días. Blancos.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Fever

Tengo fiebre. Pero estoy mejor.

Me gustaría aprovechar para saludar a mi Padre. Hola Papá. Susan, hola Susan. (en público prefiere que lo llame Susan) y a mi hermano, Tito. Un genio de las matemáticas. Sal de tu cuarto Tito.

Ya estoy listo.

*


¡Atención! ¡Atención!  ¡ehhhhhhhh! ¡Atencion!

*

Ya no recuerdo porque quería que me prestarais tanta atención.

jueves, 13 de noviembre de 2008

A ángela.

Al hilo de lo anterior...

Una chica y una guitarra. He de admitir que me ha apetecido mucho acercarme por tus omoplatos y susurar en tu piel algo cálido, surcar tu cuello con los labios, como remos de sal y hacerle el amor a tus pestañas. (se sonrojan los códigos de barras) Luego me han dado ganas de sujetar tus hombros con ambas manos y besarte la espalda hasta que se afinase - por puro decoro - la guitarra, celosa de tus curvas por las que deslizarme como un truco de magia. Y luego acabar en tu pie, y tomarme un tiempo para tomarnos un té y taparte con mis dientes que saben francés y muerden tu alma.

Quizás no sea un caballero, ni siquiera una cabellera, aunque entiendo que la extrañeza de los caballos hiedra, cueste rupias y más rupias, y entiendo la velocidad de los jardines, y el apego de las peceras, y entiendo porque rugen los melones y a veces -pero no vamos a tener miedo - los cuchillos son baritas asesinas - y las atenas parabólicas lirios modernos. Pero por encima de eso estan tus omoplatos.

Allá voy

Nunca voy a olvidar el 13 de noviembre de 2008, el dia en que me convertí en un hombre de fé. Un hombre mágico.

Las antenas parabólicas nos miraban como los lirios de la modernidad.

Las pelusas dejaron de ser ideas para no limpiar.

Los insultos olían (ya puedo olerlos) a amor desordenado.

Las tazas de café me sonríen como cíclopes de una oreja.

 Descubro que una tetera es un espejo con nombre sensual.

 Tu “hasta luego” era sexo comedido.

 Ahora: Los códigos de barras saben a pestañas aplastadas. Los azucarillos saben a geometría dulce. Un paso de cebra sabe a desaparición.

 Los ascensores son confesionarios móviles. El mío seguro.

 Un servilletero es un aspirante a percusionista. Les mando todo mi ánimo, seguro que lo conseguiran.

 Los cuchillos son baguetas asesinas. Pero no queda miedo.

*



martes, 4 de noviembre de 2008

Una vida.

A Andrea. Para que se inspire.


Imaginen una calle tranquila, poco iluminada. Imaginen en un edificio de esa calle, una escalera, y a sendos lados de la escalera, cuelgan cientos de cuadros con imágenes de mi vida. Pero continúen, no se detengan por esto, suban los peldaños, deprisa,  y sigan por un pasillo lleno de puertas. Una espesa alfombra absorbe el ruido de vuestro zapatos. Deténgase frente a la puerta de uno de esos cuartos y quédense quietos, lo suficiente como para oír unos gemidos. Ahora abran la puerta, y penetren la oscuridad del cuarto, colóquense frente a la cama. Allí, hay dos cuerpos desnudos, derramados el uno en el otro, jadeando en la penumbra como animales. Esas personas son mis padres. O lo serán dentro de poco.

Recuerden por favor como son, recuerden cada detalle, yo ya no los conoceré nunca.

 

           II.

 

Yo no quería tener una hija. Si hubiera querido tener una hija, nunca habría leído ese maldito anuncio en ordenador. “Cobre por estar embarazada. Nosotros nos encargamos del niño” Eso decían. Me venía al dedillo. Te lo he dicho, yo no quería niños. Necesitaba dinero, eso si, pero no soy de esas mujeres que van por ahí ilegalmente teniendo hijos, no; respeto la ley. Me habían hablado del mercado negro, pero nunca creí que era eso, no sé, nunca pensé que era tanto. Algunas de mis amigas me habían hablado de lugares, sitios al borde de ciertas carreteras, a los que se iba a tener niños, había escuchado historias; pero yo nunca pensé que caería tan bajo. Si lo hice, fue por dinero, porque tenía que hacerlo.

Quedamos en una habitación, todo muy profesional. Llevaba meses leyendo como se hacía en un libro descatalogado que había conseguido que me mandara secretamente, la Organización Prenatal. No era que quisiera tener nada que ver con esa gente, y si, era peligroso, pero como digo, necesitaba el dinero. Había leído todo eso de los labios, de las piernas, los sonidos que hay que ir haciendo, me lo había estudiado todo.

“-Eres muy hermosa” Oí que decía él en la penumbra.

Era la primera vez que me insultaban. Mientras él me acariciaba suavemente, me esforzaba por pensar en el dinero. Pensé que iba a ser terrible,  por el Gran Clítoris, incluso pensé que ese hombre estaba enfermo cuando me susurró a media voz: Te quiero.

No fue doloroso, sé que está mal, pero no fue horrible, sé que lo que he hecho es imperdonable, pero no fue… desagradable.

No he podido olvidar esa noche, sus llantos y sus abrazos en la oscuridad cálida del cuarto. Ahora conozco la palabra “padre”, tu padre, no puedo olvidar los sollozos de tu padre.

Cambiaría todo ese dinero si me dejaran volver a verte, mi niña, si lees esto, tienes que saber que lo devolvería. Te estoy buscando.

 

Tu Madre.

(ahora conozco esa palabra)

martes, 21 de octubre de 2008

El club de los embaucadores 1

Hoy me he puesto a correr desnudo por casa. Imitando ruidos de pájaros. A veces pasa. No sé de donde me viene, es algo instintivo.  

-No te preocupes, suele pasar en los niños adoptados. 
-No no. Si yo soy de padres adoptados.
-¿Ah si?
-Si, mis padres son de ficción. Asi salimos los hijos.
-Tu tienes un problema jovencito, no disocias bien la realidad de la ficción.
-Pero eso es porque mis padres querían más a mi amigo imaginario que a mi cuando eramos pequeños.
-Es muy triste eso que dices.
-Ahora el es una persona importante imaginaria. Y yo sigo imitando desnudo ruidos de pájaros.


¿Y qué nos vas a cantar hoy jovencito?

Pues mire, hoy voy a celebrar el nacimiento de una novela: "El club de los embaucadores"

-La primera regla del club de los embaucadores es que si vas a embaucar a alguien primero embaucate a ti mismo.
-La segunda regla del club de los embaucadores es que: nunca embauques a un embaucador.
-La tercera regla es que no hagas caso de la segunda.
-La cuarta regla es que detras de todo gran embaucador hay una gran embaucadora.

Me parece interesante lo que dice joven.

Este mensaje es un ideograma patrocinado por: Vino.

-¡Cuacu! ¡Gjrla! ¡Cocoúuu! ¡Gasjp!


miércoles, 15 de octubre de 2008

Su identidad.

A Peri.

Nos hemos repartido su identidad como buitres. Hace ya unas semanas que se fue y sin poder evitarlo - eso es lo terrible - todos(yo el primero) nos hemos repartido sus sonrisas, deprisa y corriendo, sus silencios, nos hemos apropiado de lo que es suyo. Ahora siempre es F. el que invita en las comidas, y sin embargo - no os lo vais a creer - es N. el que madruga. Tengo que confesarlo casi: me he descubierto seduciendo a las chicas en su lugar, para él, de alguna manera, con total disimulo, con la misma fingida facilidad que se tiene en convertirse en Batman con un disfraz, en una fiesta. No hemos dejado ni un color, nos hemos repartido como ladrones, el caudal de sus andares, sus mejores chistes. Ya casi es perfecta la manera en que le imito cuando duerme. Os reto: no sabrían reconocer la copia del orignal cuando V. hace el amor. Todo se lo robamos, los segundos que ya no comparten sus ojos, no nos hemos dejado nada. Era demasiado doloroso.